Sunday, August 30, 2009

AMONG THE BELIEVERS



"Un voyage se passe de motifs. Il ne tarde pas a prouver qu'il
se suffit a lui-meme. On croit qu'on va faire un voyage, mais
bientot c'est le voyage qui vous fait, ou vous defait".
(Nicolas Bouvier, L'usage du monde)

Es domingo en Lahore, y estoy en el techo del Regale Internet Inn, desayunando y leyendo, y charlando con los demas viajeros, orientales la mayoria. Aqui, anoche, hubo un concierto de musica tradicional pakistani con Sain Mohammad Ali y su grupo: es musica de origen sufi, y entre el qawwali y el nombre de Allah se oye de pronto la clasica melodia de Krishna. Me recordo mucho a las langas rajhastanis. Luego dormi aqui en el techo, al fresco. Ayer por la tarde llovio, y el cielo ha estado nublado y toda la tierra se ha tomado un respiro.
La noticia es que en Lahore no hay consulado indio, por lo que he de ir a Islamabad, que esta a unas cuatro horas al norte, y que ademas la visa se tarda diez dias, por lo que mis suenhos de cruzar pronto a India se han desvanecido. Pero es una ocasion para conocer un poco mas Pakistan, y ademas el Punjab pakistani me gusta, me siento como en cualquier barrio musulman de India.
Debido a la ley musulmana, no hay vida nocturna (no hay bares, ni alcohol, ni relaciones sociales entre los sexos), por lo que los hostales como este se convierten en pequenhos antros, y los musicos estan contentos de tener un publico, un lugar donde tocar y divertirse, y donde ganar algun dinerillo (la oferta es libre, pero todo el mundo da unas rupias). El publico, por su parte, tanto viajeros como algun local, pueden disfrutar de una noche de fiesta en santa paz, entre tazas de chai y humo de charas. Esto, por ejemplo, no ocurre en Iran, donde la interpretacion y la aplicacion de la ley islamica son mas severas. Me da gusto sentirme bien en medio de una sociedad islamica, porque la experiencia irani (donde, para poner un ejemplo, la pena para alguien que reniega de la fe es la muerte), me habia hecho desarrollar una alergia al Islam. El problema no reside en el Islam per se, aunque evidentemente tiene ahi sus raices, sino en la idea de una "ley islamica" que no solamente rige a quienes se consideran musulmanes o deciden ponerse bajo ella, sino a todos, sean creyentes o no. Ademas de ser una idea absolutamente prepotente, basada en una conviccion de tener la verdad absoluta, no respeta, como decia Don Benito, el derecho ajeno. A mi me parece muy bien que la gente crea en Allah, o en el elefantito azul, o en el carpintero crucificado. Lo que no me parece bien, lo que me hace sentir incomodo, es la imposicion de reglas basadas en una autoridad divina. Con la autoridad divina no hay dialogo, no hay logica, no hay razon. El libro de Naipaul, "Among the Believers", ha sido un interlocutor excelente para este viaje, y para estas inquietudes mias. Naipaul descubre una gran contradiccion en el seno del Islam politico y militante, que por un lado quiere los beneficios del mundo moderno y de la tecnologia, productos de una sociedad "occidental" que al mismo tiempo rechaza como enferma, inmoral, infiel. Negando su historia (su pasado pre-islamico) y las realidades del mundo contemporaneo, ponen toda su vida y su esperanza en manos de la fe. La fe movera montanhas, pero no construye hospitales, ni autopistas, ni televisores. Esa misma contradiccion existe en el terreno de los derechos humanos y de la libertad de expresion, que los grupos islamicos exigen en occidente, pero no considerarian jamas otorgar en sus paises.
Dice Naipaul:
"In the fundamentalist scheme the world constantly decays and has constantly to be re-created. The only function of intellect is to assist that re-creation. It re-interprets the texts; it re-establishes divine precedent. So history has to serve theology, law is separated from the idea of equity, and learning is separated from learning. The doctrine has its attractions. To a student from Karachi University, from perhaps a provincial or peasant background, the old faith comes more easily than any new-fangled academic discipline. So fundamentalism takes root in the universities, and to deny education can become the approved educated act. In the days of Muslim glory Islam opened itself to the learning of the world. Now fundamentalism provides an intellectual thermostat, set low. It equalizes, comforts, shelters and preserves.
In this way the faith pervades everything, and it is possible to understand what the fundamentalists mean when they say that Islam is a complete way of life. (...)
The Islamic fundamentalist wish is to work back to such a whole, for them a God-given whole, but with the tool of faith alone -belief, religious practices and rituals. It is like a wish -with intellect suppressed or limited, the historical sense falsified- to work back from the abstract to the concrete, and to set up the tribal walls again. It is to seek to re-create something like a tribal or a city state that -except in theological fantasy- never was. (...) The West, or the universal civilization it leads, is emotionally rejected. It undermines; it threatens. But at the same time is needed, for its machines, goods, medicines, warplanes, the remittances from the emigrants, the hospitals that might have a cure for calcium deficiency, the universities that will provide master degrees in mass media. All the rejection of the West is contained within the assumption that there will always exist out there a living, creative civilization, oddly neutral, open to all to appeal to. Rejection, therefore, is not absolute rejection. It is also, for the community as a whole, a way of ceasing to strive intellectually. It is to be parasitic; parasitism is one of the unacknowledged fruits of fundamentalism".
Si nos ponemos a pensar, los unicos paises musulmanes que tienen dinero, y un poco de bienestar social, son aquellos que tienen petroleo. La excepcion es Turquia, que tuvo en Ataturk a un lider visionario que, con metodos discutibles, hizo de su pais una nacion secular, propulsandolos por la fuerza a la modernidad, y sin dejar de creer en Allah.

*

El autobus de la companhia Niazi Express de las 15:00 para Islamabad hace una parade de veinte minutos en una estacion de servicio sobre la autopista Lahore-Islamabad. Para mi sorpresa no es el tipico changarro de carretera del subcontinente, sino un "Food Court", que casi con sentido del humor ejemplifica el discurso anterior. Compiten por la atencion y el dinero de los pasajeros un KFC, un Subway, y otro par de establecimientos parecidos que anuncian Happy Meals, paquetes especiales o familiares, con su Pepsi, Fanta o Coca-Cola. Es como un espejismo de occidente, o una premonicion. Lo que si es que el Subway tiene un gran letrero anunciando que este establecimiento "Is proudly owned by a Pakistani Citizen", supongo que para evitar ser el objetivo de algun ataque terrorista perpetrado por algun fanatico (despues de terminarse su Happy Meal). "Down with the USA" se mezcla incomodamente con "Long live McDonald's", y lo mism les pasa a los pakistanis con la India: anoche cuando veiamos un rato de una pelicula de Bollywood en la tele, le dije como provocacion al chico del hostal "Indian TV", y me contesto muy convencido, "No, language urdu". Pero todos sabiamos que era un canal Indio, Star TV, con peliculas indias, musica hindi, anuncios en hindi protagonizados por actores y actrices de Bollywood. Hay dos diferencias entre Urdu y Hindi: la primera es que el urdu es hablado por musulmanes, y la segunda es que esta escrito en caracteres arabes. Es un poco como la diferencia entre serbio y croata, una diferencia sobre todo mental. Same same, but different.

Saturday, August 29, 2009

OTRAS FOTOS



UNAS FOTOS




LA GRAN TRAVESIA (SEGUNDA PARTE)



"Yea though I walk through the valley of death,
I will fear no evil: for Thou art with me;
Thy rod and Thy staff they confort me".
(Psalm 23:4)

Son las cinco y media de la manhana y estoy en el chai shop de la estacion de trenes de Quetta y me acabo de comer una paratha (un chapati, frito) con un huevo y un chai.
Cuando llegamos a Quetta era aun de noche y la situacion estaba muy tensa. Hay hombres armados por todos lados y en las calles estan estacionados tanques con torretas ametralladoras. Al parecer, por lo que nos cuenta el rickshaw-wallah, ayer hubo atentados y mataron a un grupo de soldados y policias, ocho en total. Todo el mundo insiste en que la ciudad es muy peligrosa en este momento, y sobre todo para un extranjero ("foreigner", me dicen sonriendo, mientras hacen el gesto de cortar el cuello pasandose la unha del pulgar derecho por la garganta), asi que sigo los consejos de Umair y del rickshaw-wallah y vengo directamente a la estacion, que esta blindada como un aeropuerto, y que unanimemente coinciden en que es "the safest place in Quetta", a comprar un boleto para Lahore. Llevo veinticuatro horas viajando en tension y por lo que parece me esperan otras veinticuatro. Eso si que es una gran travesia: Bam-Zahedan-Quetta-Lahore, non-stop. Hoy es el dia de la independencia de Pakistan, y se esperan fiestas en todo el pais, pero no seria extranho que los separatistas baluchis utilizaran justamente esta fecha simbolica para realizar algun atentado. Aqui, en Quetta, se siente uno mas en Afganistan que en Pakistan, y de hecho se habla de un apoyo silencioso de la poblacion a los talibanes, algunos de cuyos jefes vienen aqui a esconderse y a juntar dinero y hombres para su lucha. Dicen que aqui es donde esta el Mullah Omar.
Toda esta zona tiene una forma de gobierno esencialmente tribal, y nunca ha podido ser gobernada sin problemas. Ni por Alejandro Magno, ni por los ingleses, ni por el gobierno de Pakistan, que al parecer esta en una crisis seria: de gobernabilidad, de credibilidad, que podria llevar al pais a la fragmentacion. Todo el barrio es un polvorin.
En la estacion se siente un aire muy parecido a la India. Una India musulmana. Con la excepcion de la gente tribal, con sus barbas y turbantes, y sus mujeres escondidas tras las burkas, que las cubren de pies a cabeza y no dejan ver ni los ojos, el resto podria estar en Ajmer, o en algun barrio musulman de Delhi. El chai es Indio, y el idioma tambien, aunque aqui se llame urdu y se escriba en caracteres arabes, de derecha a izquierda, como el farsi. Creo que los suenhos de Jinnah y de Iqbal, de una nacion de indios musulmanes salio mal. La Gran Madre India, pluralista e incluyente, es mucho mas sana, pacifica, fuerte, y prospera. Creo que mas de algun pakistani se da cuenta de ello, pero el orgullo les impediria aceptarlo.
Las vias del tren, puestas durante el Raj britanico, atraviesan a Pakistan de oeste a este, desde Quetta hasta Lahore. A los lados del camino vemos campamentos nomadas, con sus camellos y sus tiendas, y despues, a una cierta distancia pero siempre presentes en el horizonte, una cadena montanhosa alta y escarpada, totalmente arida, que separa a Pakistan de Afganistan. Si el tren va de oeste a este, la cordillera es nuestro horizonte norte.
La atencion que me brindan los locales es a veces demasiada, y con su obsesion por el Islam, que es la unica cosa por la que viven, me hacen bromas, preguntandome porque no rezo, llevandose las manos al lado de las orejas, y alguno me hace incomodas preguntas sobre mi religion: despues de la experiencia en Isfahan mi respuesta es que soy cristiano y punto, y que asi estoy muy bien, gracias. Tienen tal conviccion que se sienten obligados a convertir a los infieles que encuentran; sienten profunda compasion y pena por nosotros, y nuestra infidelidad, ademas, los vuelve inseguros, vulnerables. Mas de una vez me han dicho que Jesus no es hijo de dios, que es un profeta, como Mahoma. Yo intente responder que somos todos hijos de dios, o algo por el estilo, pero me tope con miradas de incomprension. Mejor sonreir, y cambiar de tema.
Hacia el sur se abre un inmenso valle de la desolacion, y cualquier ser humano que se encontrara ahi sin estar preparado, moriria en pocas horas de calor, insolacion, y sed.
A eso de las tres de la tarde llegamos a Sibi, otro lugar caliente y polvoriento cuyo unico interes es una importante estacion de trenes, y esperamos alrededor de una hora para hacer un cambio de maquina y anhadir dos vagones, que como el resto de la infraestructura ferrocarrilera parecen no haber recibido mantenimiento (ni limpieza) desde el dia en que se fueron los ingleses, que se llevaron con ellos tambien la puntualidad. Umair va a un lugar llamado Multan, y quiere invitarme, pero mi prioridad es llegar a Lahore y conseguir la visa para la India, asi que declino la invitacion. Necesito una ducha, un cuarto con ventilador, y dormir quince horas seguidas.
El tren se detiene un millon de veces. Mach-Deramurad Jamali-Jacobaband-Shikar Pur-Sukkur y su puente sobre el majestuoso Indo...
Malduermo por el calor, en la litera superior, a donde no llega mas que aire caliente, pero antes del atardecer veo por las ventanas el primer verdor. Hemos salido del desierto y estamos en el Sindh, mas fertil, con arrozales, arboles y gente, mas trafico en los cruceros, mas color, y mucha, pero mucha mas humedad: tengo toda la ropa pegada al cuerpo y los ventiladores hacen poco. Pero hacen.
Ya son mas de treinta y seis horas que sali de Bam.

*

Cuando llegue a Quetta
habia tanques en las calles,
y ni una mujer, y chicos,
no mas que adolescentes luchando
una guerra dificil
de entender para quien no sabe
de razones tribales,
y de las causas de la fe.

*

Como a las cinco de la manhana llegamos a Multan y me despedi de Umair, que habia llegado a casa, y me volvi a dormir. Ahora son la siete y media y estamos en la pequenha estacion de Chichawatni, a un par de horas todavia de Lahore, y el sol comienza a pegar.
Al igual que Kashmir, el Punjab tambien fue dividido tras la separacion de Pakistan, aunque en este caso no hay disputa (no hay, pero la hubo, y en el "intercambio" de poblaciones hubo masacres por ambos lados, y cerca de medio millon de muertos): los musulmanes estan de este lado, y todos los demas estan del lado Indio. Los pueblos del Punjab pakistani son mas pobres, sucios y miserables de los que se ven en India, y sufren de un estancamiento y salinizacion del agua que crea unos pantanos malsanos de un verde muy intenso en los que se refrescan enormes bufalos, de un negro tambien muy intenso. La desolacion, la desesperanza, la dureza de la realidad presente, alimentan el suenho de la vida futura, del mas alla, que es la piedra angular del Islam y de casi todas las religiones.
En el vagon del tren, que tras veinticuatro horas de viaje es ya tambien un triste y sucio basurero, van tres policias armados con viejas y desgastadas carabinas, y uniformados con unas camisas de lana negra que los tiene sudando en continuacion. Estan cansados y aburridos y se quedan dormidos con la barbilla apoyada en la punta del fusil. El distintivo que llevan dice: POLICE IS YOUR FRIEND.
En las afueras de Lahore, en un campamente de nomadas, o de refugiados, veo el primer mono: esta amarrado con una soga y muy ocupado atrapando y comiendose sus piojos.

LAHORE.
Dejado atras el desierto. Dejados atras los baluchis, los pashtunes y los afganos, sus turbantes y sus largas barbas de talibanes, sus miradas peligrosas, llenas de fuego. Dejadas atras las caravanas de camellos, los primeros contrabandistas, quizas, que siguen cruzando fronteras, hoy en dia, con su cargamento de opio y kalashnikovs. Aqui estamos en el Punjab, tan Indio como el que mas: hay colores, y mujeres sin velo, y un islam que instintivamente siento mas abierto: islam masala. Y la ciudad, Lahore, la ciudad de Kim y de Kipling, me recuerda a Delhi, y a todas las ciudades que fueran importantes durante el Raj; con su toque de viejo imperio, sus campos de cricket y su dulce manera de hablar ingles.

Friday, August 28, 2009

LA GRAN TRAVESIA



"Quien ademas del pan, pide sal,
no tendra fortuna por el camino".
(Al-Sharani)

Duermo muy mal, por la expectacion, y me despierto a las 5:30 de la manhana, listo para comenzar la odisea. Una patrulla de la policia con dos hombres armados pasa por mi a la pension, toman mis datos, y me acompanhan a tomar el autobus para Zahedan, y no me dejan bajarme de la patrulla hasta que no esta listo para partir el autobus. Es el reglamento, dicen, y en Zahedan habra otros policias esperandome.
El sol esta apenas arriba del horizonte y nos aprestamos a atravesar el gran desierto del Dasht-e Lut y a entrar en Baluchistan. Duermo un par de las cuatro horas de viaje y entreveo por las ventanas un desierto inhospito, no uno de esos amarillos, de dunas, sino gris y pedregoso. Por aqui han pasado por milenios las caravanas, y ahora que hay carretera siguen pasando cargadas de contrabando, por caminos que solo ellas conocen, entre esas aridas montanhas: llevan sobre todo armas y opio, pero tambien alcohol, que en Iran se vende caro en el mercado negro.
En Zahedan no me espera ninguna escolta policial, quizas porque no me han visto llegar, y arreglo un pasaje en un taxi colectivo hasta la frontera, que esta a otra hora de aqui. El taxista quiere 5000 toumams por persona. Por ahora va todo bien; "liscio", dirian los italianos.
Aqui la mayoria es baluchi, gente sunita y claramente identificable tanto por el aspecto fisico como por la vestimenta. Hace unas semanas hicieron estallar una bomba en una de las mezquitas chiitas de Zahedan, causando la muerte de veinticinco personas. Los Iranis, no sin razon, les tienen desconfianza.
Despues de esperar un rato en la estacion de autobuses de Zahedan somos solo dos pasajeros con rumbo a la frontera, un irani de Quetta y yo, por lo que terminamos pagandole 10,000 toumams cada uno por que si no a esta hora seguia esperando que se le llenara el taxi.
Llegamos a Taftan a la una de la tarde, una y media hora pakistani. Los tramites de ambos lados son sorprendentemente rapidos y en un abrir y cerrar de ojos estoy en Pakistan. El contraste con Iran es abismal, y por unos instantes se me cerro el corazon: es como cruzar la frontera entre Suiza y Guatemala, o guatepeor. Un chico baluchi me lleva por un par de dolares en su Toyota hasta el bazar, que es de donde salen los autobuses. Alto y delgado, con ojos de un azul muy profundo, con su turbante. "Baluch!", dice orgulloso, apuntandose al pecho: "no parsi, no pakistani, baluch!" Por lo que puedo ver Baluchistan es una de esas partes del mundo olvidadas de la mano de Allah, un salvaje oeste triste y polvoriento. Cambio pesimamente lo que quedaba de Rials por Rupias pakistanis y me siento en una sombra a aguantar las horas de sol y de calor antes de que salga el autobus, un Daewoo color rosa mexicano y decorado con el barroquismo kitsch tipico del subcontinente, aunque con motivos islamicos. Tengo un dolor de cabeza impresionante, pero estoy contento de haber salido de Iran sin problemas. Ahora toca enfrentarme a las tribulaciones que presente Pakistan, y a algunos placeres tambien, espero. Por lo pronto seran catorce horas de viaje hasta Quetta, la capital del Baluchistan pakistani.

*

Salimos a las cuatro. En el autobus somos cuarenta hombres, todos vestidos a la manera tradicional, con shalwar kamiz y turbante, con la excepcion mia y de Umair, un punjabi que vivio en Ecuador y que se convierte en mi companhero de viaje. Es de Multan, una ciudad importante del Punjab pakistani, y esta volviendo de America del Sur por via de Teheran.
No llevamos ni media hora de viaje cuando se descompone el aire acondicionado, lo que aqui, es una tragedia. Salimos todos a refugiarnos en los pocos metros de sombra que da el propio camion, y despues de unos intentos infructuosos por reparar el aire zarpamos de nuevo, con la puerta abierta como unica fuente de aire. Pasamos horas de sopor comatoso sudando mientras atravesamos un desierto mas arido todavia, con dunas de arena amarilla que devoran trozos enteros de carretera.
En un pueblo polvoriento resolvemos el problema del aire acondicionado para satisfaccion de todos, y cuando se pone el sol nos detenemos para rezar, pausa que yo aprovecho para mear y pasear un poco por la arena, mirando esta escena surrealista de cuarenta hombres, afganos, baluchis, pashtunes y punjabis, rezando juntos en un desierto a un lado de un autobus rosa que parece un arbol de navidad.
Ya de noche nos detenemos a comer carne de chivo y chapatis, en el suelo, sentados unos frente a otros. Alli me encuentro con dos viajeros que van en la direccion contraria: un chino y un irani. Ellos si llevan a un guardia armado. Intercambiamos informacion, y el chino me da unas fotocopias de la Lonely Planet de Pakistan y yo le doy a cambio mi edicion de Iran.
Seguimos por una carretera destruida por la que avanzamos a paso muy lento, por el carril izquierdo, como en Inglaterra, y en un par de ocasiones tenemos que detenernos y dar marcha atras cuando en el sentido inverso viene algun trailer mas grande que nosotros. Son momentos de tension porque es cuando suelen atacar los bandidos. Este es el salvaje oeste, pero de Pakistan.

Thursday, August 27, 2009

ARGH-E BAM, ANTES Y DESPUES...






En el hostal de Yazd me encontre una copia hecha anhicos, pero legible, de un libro extraordinario: "Among the Believers: An Islamic Journey", del escritor trinitario de origen indio V.S. Naipaul. Cuenta de un viaje exploratorio que hizo en 1980, por Iran, Pakistan, Malasia e Indonesia. Atraviesa estos paises guiados por la "fe" (Iran y Pakistan, sobre todo), y no las instituciones, con preocupacion, con horror, casi. Uno de los padres de la primera republica islamica, Pakistan, fue el poeta Mohammad Iqbal (1876-1938), que en un famoso discurso presentado en 1930 ante la liga islamica de la India, dijo: "One lesson I have learnt from the history of Muslims is that at critical moments in their history it is Islam that has saved Muslims and not vice versa".
Naipaul tiene fuertes dudas:
"But wasn't that where the failure started? Wouldn't it have been better if the creation of Pakistan had been seen as a political achievement, something to build on, rather than as a victory of the faith, something complete in itself? (...) Wouldn't if have been better for Muslims to trust less to the saving faith and to sit down hardheadedly to work out institutions? Wasn't that an essential part of the history of civilization, after all: the conversion of ethical ideas into institutions?"
De Iran sale horrorizado por la brutalidad del reino de Ali, hecho realidad, y alimentado por, entonces, 70 millones de dolares diarios por las ventas del petroleo.

*

Andres se fue con Julio a los Kaluts, y yo en un autobus a Bam, mi ultima etapa irani. El camino es cada vez mas arido y la temperatura es cercana a los 50 grados, pero Bam es a su manera una especie de oasis, con sus palemeras de datiles y canales con agua limpia y fresca. Aqui el hostal de los mochileros es el Akbar guesthouse, cuyo propietario, Akbar, es un viejo maestro de ingles, simpatico, que recibe a los viajeros con te negro fuerte, y datiles. Hay otros dos extranjeros en Bam: Lade, un checo, y Andri, un suizo, aunque ninguno de los dos va hacia Pakistan. Lo que si hicimos es ir a pasear por las nuevas y anchas calles del pueblo y a cenar un pollo tandoori con jitomates asados y ensalada. Todo Bam es nueva porque la ciudad antigua, que era una autentica maravilla, fue completamente destruida en un terremoto en el 2003. La ciudadela de Bam era (es?) la estructura de adobe mas grande del mundo, y estaba en pie desde hace tres mil anhos. Ire a visitar las ruinas manhana despues del desayuno.

*

El calor es tan fuerte que con la excepcion de una pequenha excursion por comida (pan, que aqui se llama "nun", queso, muy parecido al feta, jitomates, uvas verdes y jugo de granada), pasare el dia en la casa-oasis de Akbar, esperando que baje el sol para ir a visitar el Argh-e Bam.
He estado desasosegado estos dias, pensando en la situacion de Iran, y en el cruce de la frontera con Pakistan. Dos desasosiegos con raices muy distintas, pero que se entrelazan para formar un desasosiego grande, a veces, y tengo que buscar sosiego en las palabras del poeta:

"Que cosa es el sufismo?
Es encontrar la alegria
en el corazon,
cuando llega la tristeza".
(Jalal al-din Rumi)

*

Paseo al atardecer entre las ruinas del Argh-e Bam, del que puedo intuir la grandeza. Marco Polo paso por aqui y quedo maravillado. Hoy en dia hay un equipo de arqueologos intentando restaurarlo, pero es una empresa titanica pues esta destruido en mas de un noventa por ciento. A veces hay que aceptar la derrota ante la naturaleza.
Por la noche llega al Akbar guesthouse Murdock, un neozelandes que acaba de cruzar la frontera en direccion contraria y cuenta historias de mucha policia y hombres armados, horas de espera y discusiones, pero esta aqui sano y salvo, y eso es lo que cuenta.

NUEVOS HORIZONTES



"Le vrai voyage de decouverte ce n'est pas de chercer des nouveaux paysages, mais un nouveau regard".
(Marcel Proust)

Es lunes y despues de un copioso desayuno a la turca nos despedimos del amigo Fouad y nos vamos a la estacion de autobuses y cogemos el camion de las doce a Kerman, que esta a 360 kilometros al este. Andres y Julio , un espanhol que se unio a nosotros, quieren ir a ver los Kaluts, unas extranhas formaciones geologicas en el corazon del desierto de Dasht-e Lut, pero yo que lo tengo que atravesar para llegar a Zahedan, prefiero disfrutar de Kerman, y buscar algun kilim tribal ene el gran bazar. Ademas dicen que en agosto las temperaturas en el Dasht-e Lut, de dia, suben hasta los 65 grados centigrados, y yo no soy tan masoquista.

*

Es la hora de la oracion en Kerman y la voz del muecin se alza sobre el bazar y el caravanserai, y se pierde en las montanhas deserticas tenhidas de rosa y malva. Estamos cada vez mas metidos en el desierto y en las mil y una noches y empiezo a sentir la cercania del subcontinente en los olores de las especies y en los rostros de los baluchis, que aqui se mezclan con los persas. Baluchistan, el famoso territorio peligroso que he de atravesar entre Iran y Pakistan. Los baluchis son una nacion sin estado, como los kurdos, y su territorio ocupa parte de Iran, de Pakistan y de Afganistan; son fisicamente parecidos a los pashtunes, y reconocibles aqui por su vestimenta, el shalwar kamiz, que es una especie de pijama de algodon. Hoy, de camino al bazar, me comi la primera samosa, de papa y curry.

*

Mi camino habia de llevarme a Shiraz, tierra del dulce vino que los ayatollahs han prohibido, despues de milenios de alimentar la poesia, la fantasia, y el arte de los persas, y tierra tambien del poeta Hafiz, cuya tumba es aun objeto de peregrinaje, pero la triste realidad irani, la monotonia de sus ciudades iguales y sin sentido, con sus cafes y teterias cerradas para evitar que la gente se junte a intercambiar ideas, y miradas, y sonrisas, la ligera, pero casi constante sensacion de angustia que llevo en el pecho, caminando por estas calles que lei en Zamiatin, en Orwell, en Huxley, y que quisiera nunca haber caminado en carne y en hueso, me hizo desistir. Pakistan, lo mas pronto posible. Adentrarme en el desierto y buscar otros horizontes, otras aventuras, como un personaje de Conrad que llegue a feliz destino.

Y Persepolis?

"Pyramids, arches, obelisks, were but the
irregularities of vain-glory, and wild
enormities of ancient magnanimity".
(Sir Thomas Browne, Urn Burial)