Friday, December 18, 2009

NUMBER NINE


Estamos dándonos otro baño en el Ganga, esta vez del lado de Laxmanjhula (el “puente de Laxman”, hermano de Rama), a donde probablemente nos mudemos mañana, para estar más cerca de las playitas, y en general del ambiente más tranquilo que hay de este lado. La vida del ashram está bien para el viajero monástico, pero no tanto para la pequeña familia nómada. Lo único que había de interés particular para mí en Ramjhula eran las clases de yoga de Surinder Singh, pero ya no da clases en el Ved Niketan y no supieron (no quisieron?) decirme donde encontrarlo.
Hoy por la mañana fuimos a visitar las ruinas cada vez más abandonadas, pilladas, devastadas y cubiertas de maleza del Maharishi Mahesh Yogi Ashram: ya se robaron haswta las estatuas que había en la sala de meditación. Pero sigue siendo un lugar fascinante, reino de monos negros y blancos, y de un militar cabrón, corrupto y sin escrúpulos que cobra 50 rupias por entrar.

Wednesday, December 16, 2009

TRASLADOS


Quedarse largo tiempo en un sitio en la India es siempre un placer, pero los traslados, por el contrario, son pequeños infiernos. Infiernillos.
Las horas de espera, la incertidumbre, los caminos en mal estado, y la caja de cambios destrozada que hacía del autobús Tata una batidora; de Macleod hasta Pathankot, que no deben de ser mucho más de cien kilómetros, tardamos cuatro horas y media: llegamos de noche y recorrimos los cinco kilómetros restantes hasta la estación de trenes de Chakki Bank en uno de esos rickshaws à la Mad Max, típicos de Pathankot. El expreso de Haridwar salió puntual a las ocho y media, y la noche pasó sin incidencias. Amanecimos un par de horas antes de llegar a Rishikesh, para fascinación de Bernardo que viajaba en tren por primera vez y que difícilmente despegaba los ojos de la ventana.
Una vez en Rishikesh fuimos a buscar una habitación a mi viejo ashram, el Ved Niketan, y ahora estamos de excursión en Laxmanjhula, a donde venimos a darnos un bien merecido baño en las limpias y heladas aguas del Ganges.

Tuesday, December 15, 2009

ADIÓS A MACLEOD



Finalmente, después de lo que parece una vida entera, compramos los boletos de tren para Rishikesh. Salimos mañana, como a la una de la tarde, en autobús hacia Pathankot, y de ahí a las ocho y media de la noche en tren hacia Haridwar-Rishikesh. Es el último día en la escuelita tibetana para Bernardo también, y Ale y yo estamos preparándonos para el viaje, empacando, y enviándonos a nosotros mismos un paquete de cosas a la oficina central de correos de Rishikesh, poste restante (10 kilos, casi todo libros), para ir más ligeros. Así que es adiós a Macleod, este lugar hermoso y pacífico en el que resulta tan fácil quedarse.

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Estoy leyendo otro libro de Naipaul, “An Area of Darkness”, que cuenta las experiencias de su primera visita a la India, en 1963, cuando tenía 31 años. Llegó, curiosamente, como Octavio Paz, en una nave proveniente de Alejandría, y que lo llevó hasta el “Gateway of India”, Bombay:

“It had been a slow journey, its impressions varied and superficial. But it had been a preparation for the East. After the bazaar of Cairo the bazaar of Karachi was no surprise; and bakshish was the same in both languages. The change from the Mediterranean winter to the sticky high summer of the Red Sea had been swift. But other changes had been slower. From Athens to Bombay another idea of man had defined itself by degrees, a new type of authority and subservience”.

Sunday, December 13, 2009

LA LÓGICA DEL GRANIZO



“Don’t crowd yourself!”
(Maria Assunta Gatt, née Spiteri)


Los días se van haciendo más fríos, y cuando llueve graniza: el otoño llegó finalmente y los turistas se han ido. Bhagsu, que hasta hace dos semanas parecía fin de semana en Tel Aviv, es ahora un pueblo fantasma en el que cada día quedan menos negocios abiertos (se han mudado a Arambol, en Goa, y están vendiéndole las mismas cosas a los mismos israelís); y pronto hemos de irnos nosotros también, para estar un rato en Rishikesh, antes de proseguir nuestro camino a Varanasi.




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Las noticias de hoy cuentan de un atentado en Peshawar, el más violento del año, en pleno Khyber Bazar, que es donde compré mi shalwar kamiz y el de Bernardo. Ocasionó 94 muertos, entre ellos mujeres y niños. Todos musulmanes. De verdad que no entiendo la lógica.

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Thursday, December 10, 2009

CAREFUL WITH THAT AXE



“Now you have this huge tree. You think it’s terrible that no one can cut it for use. Why not let it be a tree? – in the Village of No-Thing, where the wilds spread out in every direction towards No-Place. Sit beneath it and master the art of nondoing. Wander freely, easily into dreams beneath it. Forget the ax –nothing can harm it. Nothing can possibly be of use. Where’s the problem?”
(Chuang Tzu, Free and Easy Wandering)

Tuesday, December 8, 2009

LA VENTANA ABIERTA


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i am surrounded by water

water everywhere, bellow

above and around me

i see it, i hear it

from my little island of rock:

old cold stone, sitting

on water for ever, it seems;

i feel it, i breathe it

rumble, rumble it goes

on its way to the sea

maybe, somewhere, to be

i taste it, it is good


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La vista desde la terraza de nuestra casita es una de las más hermosas que he tenido en mi vida. Mira en dirección noroeste hacia la sierra de Dhauladar, cubierta de altos y antiguos pinos, y entre la sierra y la casa sobre un valle verde de rocas y barrancos en los que pastan vacas y cabras y pasan ocasionalmente un pastor, o un campesino. Frente a la puerta de casa, entre la verdura, cuatro altísimas plantas de cannabis índica, que como en todo el himalaya es una hierba endémica.

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En casa, además de Bernardo, tenemos un ratón, tan pequeñito que entró en la trampa que le tendimos, se comió el chapati y volvió a salir, ileso, sin accionar el mecanismo de captura (son unas trampas “humanitarias” que no los matan, sino que los capturan para luego irlos a liberar en la naturaleza, a un buen kilómetro de distancia). Es veloz, miedoso, simpático y limpio, como todos los ratones de campo, por lo que decidimos dejarlo quedarse. También hay muchas mangostas en la zona, esos curiosos y temibles mamíferos que comen serpientes (aunque con nosotros los humanos son más bien tímidos y se meten a la casa a buscar comida solamente cuando no estamos y hemos olvidado cerrar alguna ventana).

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Sunday, December 6, 2009

QUE POR BIEN NO VENGA



"If I could tell you what it meant,
there would be no point in dancing it".
(Isadora Duncan)

En el prefacio a la edición de Hamill y Seaton del Chuang Tzu se mencionan tres criterios que deben regir el trabajo del traductor: hsin, o fidelidad, ta, o expresividad, y ya, o elegancia. Los tendré en cuenta cuando sea el caso.
Por cierto que los tres ideogramas chinos son infinitamente más elegantes, y precisos, que la traducción de Hamill y Seaton, y que la mía a partir de la de ellos. Traduttore, tradittore, dicen, pero del chino decir traidor es poco; se siente uno como el asesino múltiple de la motosierra.
Como el otro gran maestro taoísta, Lao-Tzu, Chuang-Tzu es una figura probablemente real, pero seguramente mitológica, y los escritos a él atribuídos son, junto con el Tao Te Ching, la esencia de las enseñanzas filosóficas del taoísmo, que nos dice, junto con el zen, al que influyó directamente, que el sufrimiento es el resultado de nuestra tendencia a juzgar utilizando conceptos de "bueno" y "malo", y de nuestra incapacidad de aceptar que las cosas simplemente "son".
Es ampliamente evidente que el zen (Ch'an) es el resultado del feliz encuentro en el Celeste Imperio entre el budismo mahayana, llegado de la India, y el taoísmo, ya bien arraigado en China.

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Hay en los campos una ortiga venenosa cuyo piquete es tan fuerte como el de una araña. Afortunadamente crece junto a ella otra planta, semejante a la acelga, que sirve de antídoto: se machacan unas hojas entre dos piedras y se coloca la pulpa resultante sobre la parte irritada. Nos lo hizo saber un viejo que pasaba por ahí.
Ya nos picaron a mí, a Ale y a Bernardo, que tuvo la mala suerte de caer encima de ellas. Hay también miles de flores de calabaza que los indios no se comen (como no se comían las tunas en Zimbabwe), sino que dejan marchitar en las plantas, de las que utilizan solo el fruto. En consecuencia hoy será la tercera vez que cenamos flores de calabaza rebosadas, masala.

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